miércoles, 17 de febrero de 2016

El dinero que no se ve, Tasajera (Magdalena)


Costado de la vía Barranquilla - Santa Marta, del lado
del mar Caribe, donde se aprecia la pobreza y
malas condiciones de vivienda
Son las 5:30 pm. Paso un aviso que dice "Barranquilla 52". Es la vía Santa Marta - Barranquilla a la altura de Tasajera, un pueblito principalmente pesquero, que para esta época aun se ve "decorado" por decenas de letreros publicitando los futuros dirigentes políticos de la zona. Esos mismos en que, período tras período, prometen el cielo y la tierra a los habitantes del lugar, y reparten 'sanduches' con 'juguitos', tejas, bolsas de cemento, 'Garavitos' o 'moraditos'. 

Esos mismos que, luego de conseguir su cometido, se olvidan de las promesas, y de la razón por la que están en esos cargos.

Pero esta vez no voy a hablar sobre ladrones, estafadores, o políticos (disculpen si a alguno le suena redundante el uso de esas tres palabras). Lo que quiero comentar, es lo que pasa cuando esas cosas se dan en estas zonas. Estuve mirando por toda la carretera, a lado y lado, buscando al menos un parque, y miraba a lo lejos y no lo encontré.Lo único que logré ver fue una "cancha" de fútbol, imaginada por niños de unos 10 a 12 años, que jugaban con lo que para ellos es un balón aún. Para mi el sitio era un espacio de tierra y piedras suficientemente ancho para montar allí la cancha de fútbol, y el balón... alguna vez lo fue.


Casa sobre la Ciénaga Grande de Santa Marta, a la altura
de Tasajera
 En este espacio vi como la falta de recursos, el abandono del gobierno (local y nacional), y la costumbre de vivir así de los habitantes, hace que las únicas opciones para las generaciones nuevas sean pescar, soñar con ser profesionales en el fútbol y jugar cada fin de semana en una cancha de verdad, o ver, desde el estadero de la cuadra (porque esos si los hay bastantes... más que sumando escuelas, puestos de salud y parques), las canchas de verdad, mientras empuñan una 'fría', y otra tras otra.

También me impresiona el saber que apenas a la entrada del pueblo, cada vehículo deja por lo menos diez mil pesos, y circulan muchos por minuto, generando una cantidad inimaginable de dinero, y supuestamente, parte de esta es para el pueblito. La pregunta es... cuántos de esos pesos en verdad llegan a ser destinados a mejorar la condición de vida del lugar.

Se me vino a la mente que lo que aquí sucede, es igual que lo que pasa cuando dejas agua estancada sin tapar, empiezan a cultivarse mosquitos. Y es así, dejando este pueblo estancado, que dejamos que se cultive el mosquito, no de chikunguña, o zika, o dengue, sino el de la violencia, el sicariato, el hurto, y demás enfermedades sociales que tienen al país infectado.